LA HORA DEL CAFÉ

February 25th, 2012 | | Blog | Tags: | 2 Comentarios »

Tengo un amor especial por el café. Un peculiar afecto que como todas las cosas significativas en la vida, tiene una historia detrás. Mas allá de que mi adorada bebida haya sido testigo mudo de charlas inolvidables o la compañía solidaria en alguna que otra tarde de despedidas; también en algún momento llegó a fungir como rescatista en momentos de incertidumbre. Recuerdo que en mis años mozos  (cualquiera que sea el significado de esa expresión) tuve la oportunidad de trabajar en una cafetería. Una época en la que no llegaba todavía a México  el concepto de los silloncitos, los tamaños  ”alto”, “grande”, “venti” (sic) y la conexión Wi-Fi.  Ganaba un salario que rayaba en lo simbólico y vestía un uniforme peor de horrible que el que te obligan a usar en las secundarias de gobierno. Llegué a parar ahí después de rolar por un tiempo dentro de una banda de rock, las cosas no habían salido como se esperaba y después de cinco años todo se había ido al agujero. Traía mi mochila llena de broncas económicas, escolares y personales. Lo único que quería era desafanarme un poco de todo lo que traía en mi mente. Una pausa, un tiempo fuera.

Era claro que las expectativas laborales eran nada prometedoras dentro de la cafetería, sin embargo el tiempo que trabajé ahí fue una lluvia de lecciones sobre bastantes cosas. Conocí personas de todos los extractos sociales y profesiones. Disfruté  de  charlar con gente que en otra situación distinta  jamás hubiera llegado a conocer. Gente abocada a la producción musical, al diseño, a la literatura, al futbol, a las agencias de promociones, etc.

Obviamente aprendí sobre el café  y sus virtudes. Pude conocerlo mas a fondo y saber a que se referían quienes hablaban de acidez, aroma y cuerpo.  Y porque no decirlo, a pavonearme cuando lograba hacer una mezcla que merecía el regreso y la adulación de un cliente.

Me llevé grandísimos amigos, con algunos de ellos todavía tengo contacto y los estimo en demasía. Formabamos un equipo excelente tanto en lo laboral como en lo personal, tanto así que logramos algo que se me quedó muy grabado. El trabajo no era trabajo, era diversión por mas duro y cansado que pareciera. Creo que en esa época jamás me quejé de un lunes.

Pero como era de esperarse y todos lo sabíamos en el fondo, era una chamba temporal, un tiempo fuera para reordenarse o para impulsarse y volver a volar. Así fué y se abrieron los caminos. Algunos regresaron a la escuela, otros encontraron algún trabajo que contactaron por medio de la cafetería, algunos mas emprendieron un trayecto distinto.

A veces es bueno hacer una parada en el camino, nunca sabes lo que te puede dejar.






2 Comentarios on “LA HORA DEL CAFÉ”

  1. 1 Mike said at 1:10 am on February 26th, 2012:

    Delicioso relato mi hermano!
    Yo soy amante del café… y tambien ha estado conmigo en las buenas y en las malas.

  2. 2 aeromusa said at 4:24 pm on February 26th, 2012:

    aplausos!


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